16.11.16

UN LUGAR EN EL MUNDO: NORUEGA


Bryggen

Después de 4 meses de vivir en Copenhague, hicimos un viaje corto a Bergen, Noruega, ya que mi papá y su novia venían a visitar.
Una vez que vi las montañas me acordé de cuántas ganas tenía de conocerlas. Tanto, que después de Dinamarca, estaba en segundo lugar en mi bucket list de viajes.

Buena idea venir en otoño, aunque fue casualidad.



Empezamos el viaje con un paseo en barco por los fiordos, atracción turística número uno.



Me hizo acordar al viaje que hicimos a Ushuaia hace unos años.
El paseo duró tres horas. Vimos muy lindos paisajes, y pudimos probar agua de las montañas.
 

Como era de esperarse, nos tocó un día lluvioso y nublado, pero nada muy terrible.
Después del barco fuimos a caminar por la ciudad de Bergen, donde encontramos las callecitas más lindas.


Los departamentos se ven hermosos por dentro, con luces cálidas, velas y gente que no le molesta vivir sin cortinas, con extraños mirando sus livings.
Y gatos.

 


De día había turistas, un poco de gente, un poco de ruido. Pero de noche no había nadie. Ideal para mis ganas de caminar en el frío, ¡y en Halloween!



Al día siguiente subimos por funicular al Monte Fløyen, con lluvia y mucho viento.



A la vuelta fuimos a conocer la iglesia de madera de Fantoft. 
Resulta que en los años 90 hubo una serie de quema de iglesias relacionada con los metaleros noruegos. Aunque la construyeron en 1150 en otro lugar, la llevaron a Bergen en 1883, y en 1992 la quemaron totalmente. Lo que hay ahora es una versión reconstruida, pero desde afuera se ve antigua como si fuera la original.
Por ser temporada baja estaba cerrada, pero vale la pena ir y visitar el bosque.






Lo más espectacular fue el viaje a Flåm, a tres horas de Bergen en micro. Las fotos hablan por sí solas: