2.7.16

CÓMO SOBREVIVIR A UN ATENTADO TERRORISTA: MI PEOR PESADILLA

Atentado en Atatürk, Estambul. 28 de junio de 2016

Entre la falta de contenido y la poca inspiración, entenderán por qué no hay mucho movimiento acá últimamente. Sabía que esto iba a cambiar con mi próximo viaje, pero no sabía de qué forma.
Mi peor pesadilla se hizo realidad. 

¿Viste cuando leés las noticias horribles, esas que son tan desesperantes que le agradecés al mundo no haber sido parte?
Cromañón, avalanchas naturales, accidentes terribles, loquito con un arma, atentados.


Al planear nuestro viaje a Dinamarca, mi novio y yo buscamos precios y aerolíneas, y desde un primer momento supimos que no queríamos volar por Turkish Airlines por la cantidad de atentados que tuvieron en este último tiempo en lugares turísticos en Estambul, donde hacen la escala.
Habíamos elegido Air Canada, pero decidimos seguir buscando. En eso encontramos la súper oferta de Turkish, que lo único que tenía era una súper escala de 9 horas en Estambul.

El miedo quedó atrás cuando muchos de nuestros amigos nos contaron que hicieron ese mismo tramo y que la aerolínea era increíble, tenían muy buen servicio, y que encima te daban una habitación para pasar la escala de noche. Golazo. Decidimos comprarlo el 8 de marzo, y hasta el 28 de junio todo venía muy bien.
Todos nos decían: "no va a pasar nada justo cuando van, vale la pena". Y obvio, nosotros también lo pensábamos, porque las cosas pasan pero nunca a uno mismo, ¿no? Aparte, ¿justo en el aeropuerto? Nah, ahí estamos re seguros, si están preparadísimos.
Ponele.

28 de junio, luego de 17 horas en un avión lleno de gente, con los oídos tapados y la incomodidad para dormir, no podíamos esperar a llegar a tierra firme y disfrutar del hotel de muchas estrellitas que te da la aerolínea. En realidad, cama y ducha eran más que suficientes.
Bajamos del avión con nuestra compañera de vuelo: Ana, una argentina que se iba a encontrar con un hombre en Francia. 

Además de Ana, viajábamos con mochilas pesadísimas que no queríamos tener más encima. Caminamos un montón desde donde nos dejó el avión hasta encontrar por dónde se iba a migraciones. Solo que no podíamos cruzar el aeropuerto porque estaba todo cerrado con cintas y lleno de personal de seguridad. Éramos muchísimos argentinos y brasileros. Nadie entendía turco, y los turcos no hablaban inglés.

Estábamos tranquilos, sin pensar qué podía estar pasando. Ana fue a hablar con un grupo de gente a ver si averiguaba algo, y un brasilero nos terminó contando lo que pudo sacarle al de seguridad. Como podía en inglés, nos contó que había habido una amenaza de bomba, o algo así. Solo pensé "uh la puta madre", pero no me asusté. Ya viví una amenaza de bomba en el CCK y no fue nada.
Con esa tranquilidad le pedí a mi novio que me acompañara al baño ya que solo quedaba esperar, y tampoco lo quería perder en el montón de gente.

El ojo del huracán. Apenas segundos después de salir del baño, una multitud de gente empezó a correr hacia nuestro lado, tratando de escapar. De qué, no sabíamos, pero nuestro instinto nos dijo que los siguiéramos.

Terror.
No exagero. Los medios mentirán pero no exageraron cuando escribieron que yo sentí terror. Todos salimos corriendo, y recuerdo tener una sensación extraña entre no saber por qué lo hacíamos, creer que se acercaba un asesino, y que iba a explotar todo.

La única salida cerca de donde estábamos era una puerta de vidrio que ni sabíamos a dónde conducía. Yo adelante, y muchas señoras desesperadas atrás mío empezaron a empujar y a tratar de abrirla. La forzamos y logramos pasar. Empecé a correr con todo, gritando el nombre de mi novio para saber si seguía ahí. Estábamos corriendo por la manga de un avión. Al llegar al final nos reencontramos, temblando. Yo gritaba: "English?!?! please!?!?!" pero nadie me contestaba, mientras los pasajeros se peleaban en turco con los pilotos. Con toda la amabilidad del mundo le pedí a uno que me dijera qué estaba pasando, y solo dijo "no sé" con gestos. Después apareció uno gritando en turco, diciendo que teníamos que volver a donde estábamos porque no podíamos estar ahí. Nenas chiquitas llorando, yo tratando de no perder la calma, agarrando con todas mis fuerzas la mano de mi novio y tratando de entender si lo que vivía era real o una pesadilla. Al final sí hubo un atentado y me tocó a mí.

La pasé muy mal por el miedo que me dio la estampida de gente, pero no había peligro. Se ve que alguien escuchó "bomba" u "hombre con ametralladora" y creyeron que venía hacia nosotros. Eso es lo que causa la masa de gente y la poca contención y falta de inglés de las autoridades.

Sí hubo bomba, sí hubo tres hombres suicidas, sí hubo ametralladoras, y lamentablemente, muertos y heridos, pero nos enteramos por la tele. No llegamos a escuchar explosiones.

En ese momento yo no sabía si contarle a mi familia o no, porque antes de verlo por la tele creímos que era solo una amenaza y que los íbamos a preocupar, pero al ver que sumaban muertos y que estaba en todas las noticias, no podíamos no contarlo. Resulta que algunos se enteraron antes de que pudiéramos avisar que estábamos bien, y por esto culpo a Movistar y su servicio de roaming que no tiene opción de emergencia (y si tiene debería ser más obvia). Quise activarlo y me decía que no tenía suficiente crédito, onda COBRAME DESPUÉS, TENGO QUE USAR EL TELÉFONO.

Encontramos wifi gratis en un local de comida adentro del aeropuerto y recién ahí pude comunicarme. Abrí las redes y ya tenía mensajes de "por favor decime que estás bien". Aparte del miedo, temblor de piernas y manos, cara completamente roja y llanto imparable, estaba bien. Y no estaba sola.

Después de mucha espera nos llevaron al subsuelo a pasar por migraciones. Pasamos horas ahí abajo. Filas larguísimas de gente. Los baños apestados de humo de cigarrillo. Las autoridades seguían hablando solo en turco.
En medio de la espera, Ana se dio cuenta de que había perdido su pasaporte en la estampida. Le dijimos que fuera a buscar ayuda porque sin pasaporte no podés salir del aeropuerto, pero además porque tenía que volver a entrar apenas reanudaran los vuelos. No la vimos más y nos gustaría saber si pudo resolverlo rápido.

Fuimos a hacer la fila de migraciones y conocimos otros argentinos.
Para salir de ahí tuvimos que seguir una fila larguísima de gente entre escombros tapados con vallas y personal de seguridad. Atravesamos la zona donde explotó la bomba en las cintas de seguridad, y en el trayecto vimos mucha sangre en el piso. No charcos; gotas, pero muchas gotas y por muchos metros.

Logramos salir, y mientras tanto, mi familia trataba de comunicarse con el consulado argentino en Estambul, sin respuesta.
A todo esto, me habían cargado mucho crédito para que yo no perdiera la comunicación. (gracias)
La gente de Turkish desapareció apenas pudo, y no hubo hotel para nadie.

Nos echaron a todos. Los policías no ayudaban EN NADA. Había un nene que había perdido a la madre y solo hablaba turco. Nadie me dio bola cuando traté de que lo ayuden. Preguntamos qué podíamos hacer en vez de quedarnos ahí y solo dijeron "salgan del aeropuerto, tomen un taxi y páguense un hotel". OK DALE, ¿con qué plata? ¿en qué idioma? ¿en Turquía? ¿a las 3 de la mañana?

Por suerte nos encontramos con un montón de argentinos y les conté que mi familia ya se había comunicado con Graciela Ratto, cónsul argentina en Estambul, y que nos iba a venir a buscar. Nos quedamos todos juntos.
Intentamos quedarnos en la entrada del aeropuerto, pero nos echaron con autos de la policía. Bajamos todos juntos y nos dijeron que había micros que iban a Taksim, la plaza principal donde hay muchos hoteles. Nos tomamos uno todos juntos. Ya éramos como 30, y en eso, la llaman a una de las chicas de un noticiero y del consulado. 
Finalmente, después de muchas horas (ya ni sé cuántas), nos vino a buscar la cónsul personalmente, caminando. Muy buena onda y preocupada por todos, nos llevó al consulado dentro del hotel Ritz-Carlton, a unas cuadras de Taksim, donde podíamos descansar un rato, tomar algo, cargar celulares y usar wifi.
A todo esto, recomiendo 20000% comprar cargadores portátiles. Yo tenía dos y me vinieron genial en toda esta aventura.


Con la cónsul y los mil argentinos, un poco más tranquilos.
Foto por Fernando

Graciela nos dijo que nos iban a pasar a buscar unas combis de Turkish Airlines para llevarnos a hoteles. Tardaron, pero aparecieron. Gracias por dejarnos colgados a nosotros y tantos otros pasajeros, Turkish. Tres horas de hotel compensan todo...

Amaneció.
Nos pasaron a buscar.




Nos llevaron a todos los que tuvimos la suerte de mantenernos juntos y de tener gente afuera pidiendo ayuda por nosotros.
Terminamos a las 6 de la mañana en el Conrad de Estambul, en una habitación en el noveno piso y desayuno incluido.



¡Comida al fin! No comíamos desde hacía muchísimas horas.
Pudimos comer y bañarnos, pero ya llevábamos tantas horas sin dormir que no podía ni contarlas. Mi garganta no daba más de pasar toda la noche hablando, gritando y llorando durante la estampida, etc etc etc. Hoy, 4 días después, sigo sin voz.
Nos mataban las piernas y la espalda de la mochila pesada, caminar y correr tanto.

El aeropuerto iba a abrir recién a las 8pm, decían. Ya era 29 de junio y nuestro vuelo original salía de Estambul a las 7.30 de la mañana hacia Dinamarca, pero se habían cancelado todos los vuelos. 
Hicimos un grupo de whatsapp con los mil argentinos para estar todos informados si había alguna novedad, y gracias a unas chicas, me enteré que en la página de Turkish ya habían reprogramado los vuelos y que el nuestro salía a las 9am. Faltaban 15 minutos. Nadie nos avisó.

Corrimos todos a buscar al conserje para que cambiara nuestros vuelos por teléfono, y nos consiguió uno a las 3pm. Nos habíamos ilusionado con pasear un poco por Estambul, pero no había nada mejor que saber que podíamos salir de Turquía ese mismo día. Ya estaba harta, cansada, con más de 24hs sin dormir, y tan alterada que cada vez que alguien gritaba me asustaba y quería salir corriendo. 
Agarramos nuestras cosas y fuimos en un taxi al aeropuerto para no perder el vuelo por nada del mundo. Todo se veía muy normal, pero había doble seguridad. 
Después de unos problemitas con la mujer que emitía las tarjetas de embarque y un supervisor que nos ayudó, ya estábamos a horas de llegar a Dinamarca. Dormí todo el vuelo, ya ni estaba emoción por llegar, pero el alivio fue tremendo apenas aterrizamos.
Las valijas tardaron un día pero ya no importaba nada, estábamos seguros con la señora que nos hospeda. Costó mucho llegar pero estamos bien.

Gracias por leer y por los mensajes

 Candela.
                       :Canderlust: